Cómo se conservan las vacunas de uso veterinario

Es importante saber cómo se conservan las vacunas para prevenir enfermedades

Las vacunas están compuestas, por lo general, por virus y bacterias debilitados, así como proteínas o ácidos nucleicos. Estos componentes pueden alterarse por los cambios de luz y de temperatura, por eso, resulta crucial saber cómo se conservan las vacunas que son de uso veterinario. Es muy importante, además, que la temperatura sea la idónea para que la vacuna pueda seguir siendo eficaz.

Cómo se conservan las vacunas: la importancia de la temperatura

Cuando se trata de la medicina veterinaria, encontramos que se utilizan distintos tipos de vacunas. Por ejemplo, la de virus vivos modificados (MLV); también están las vacunas muertas con adyuvantes y las recombinantes. La peculiaridad de estas vacunas es que necesitan unas condiciones de temperatura muy específicas; no solo cuando se trata del almacenamiento, sino también a la hora del transporte.

Las vacunas resultan cruciales para la prevención de enfermedades entre animales. Estas no se limitan a las mascotas, sino también a los animales que forman parte de una explotación ganadera. Cuando una vacuna falla, puede deberse a varias situaciones, sin embargo, se pasa por alto el almacenamiento ininterrumpido de los productos, siguiendo la cadena de frío idónea. Para evitar que la inmunización falle y, por supuesto, prevenir enfermedades, es indispensable saber cómo se conservan las vacunas.

Saber cómo se conservan las vacunas ayuda a que no pierdan sus propiedades

La cadena de frío para conservar las vacunas

Para hablar del papel de la temperatura en la conservación de las vacunas, es necesario hacer referencia a la cadena de frío. La cadena de frío es una cadena de suministro en la que la temperatura está controlada, de manera que esta se mantiene en un rango bajo. Gracias a la cadena de frío, las vacunas y otros medicamentos de uso veterinario que requieren refrigeración, se mantienen a una temperatura estable y conservan su efectividad.

En la medicina veterinaria, todas las vacunas (tanto de animales grandes como pequeños), en sus formas líquidas y liofilizadas, necesitan almacenarse en la oscuridad. La temperatura de almacenamiento debe ser de entre 2 y 8º C. A estos parámetros se les conoce como «temperatura de refrigeración» y debe respetarse en todo momento. Desde que se fabrica el producto hasta que se aplica al animal; es decir, se incluye el almacenamiento y el transporte.

La sensibilidad de las vacunas

Es crucial saber cómo se conservan las vacunas porque estas son increíblemente sensibles a los cambios de temperatura. El incremento de temperatura, así como la exposición constante a la luz solar, producida por la luz ultravioleta, podría degradar los componentes del producto. Esto se traduce en una ineficacia para la inmunización.

Cabe destacar que, aunque las vacunas se mantienen a baja temperatura, esta tampoco puede descender menos de lo recomendado. Esto se debe a que cuando la temperatura baja mucho o se congela, el adyuvante es capaz de separarse del antígeno y producir una reacción inflamatoria en el animal. Además, por supuesto, que cuando la vacuna se expone a temperaturas muy bajas, pierde su eficacia.

Para la conservación de las vacunas se utilizan neveras específicas, pues permiten preservar la efectividad de las vacunas, durante un período de tiempo prolongado.

Cadena de suministro de las vacunas de uso veterinario

Ya hablamos de la temperatura y la cadena de frío, pero no podemos pasar por alto tres etapas importantes después de la elaboración de las vacunas: el transporte, el almacenamiento y la manipulación. Estas son cuestiones siguen protocolos específicos, de manera que las vacunas se conservan en óptimas condiciones. Pero para que estos protocolos puedan cumplirse, es necesario que todos los actores que forman parte de la cadena de suministro, los conozcan y, por supuesto, que se dispongan de los medios adecuados para cumplirlos.

No solo los veterinarios deben contar con los medios para conservar las vacunas. En el caso de las explotaciones ganaderas y si se compran lotes de estos productos, también es necesario disponer de espacios habilitados para la conservación de las vacunas. El objetivo es mantener, en todo momento, la cadena de frío y, por supuesto, la temperatura adecuada.

¿Cómo se conservan las vacunas? Es necesario seguir estas medidas:

  • Deben guardarse en el envase original.
  • Las cajas deben rotarse, de manera que se administren las vacunas más antiguas primero.
  • Las vacunas no deben almacenarse con alimentos ni bebidas.
  • Es indispensable que la nevera de las vacunas cuente con un termómetro de buena calidad y que se lleve un registro de la temperatura. Esta debe comprobarse dos veces al día.
  • Las vacunas deben mantenerse a una temperatura de entre 2 y 8º C.
  • A la hora de aplicar las vacunas, debe utilizarse una jeringa y aguja nuevas y estériles.
  • Las vacunas solo deben introducirse en la jeringa cuando vayan a utilizarse.

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